Amar es tan sencillo, tan naturalmente humano que me aturde, me asombro de cómo hay personas que no abarcan, no visualizan en su real magnitud la extensión, la esplendidez casi divina de ese concepto, personas que se pierden en otros estratos, en otros pliegues absolutos de la noche y soslayan ese principio, ese concretar un hecho, un sueño infinito hacía la aurora.
Amar es el resumen, el equilibrio de un alma hacía milagro, es la caricia abierta y el prodigio, amar es lo imponderable, lo extremado de un rumbo a la excelencia, lo soberbio de un afán al arrebato, amar es el relieve de una efervescencia, de una obstinación, de un fanatismo a la ternura.
Es la palabra suave y el arrullo, es escuchar en la brisa, en el éter melodías de otra esfera y palpar en su soberana extensión, en su maravillosa exaltación la evidencia de Dios en los lagos de unos ojos.
Amar es tan sencillo que se confunde la fiebre con el nervio, el empeño con la brasa y la emoción con el grito.
Por eso no concibo una paz por dentro sino pulula un ideal, sino trota en el instante el entusiasmo, sino se envuelve el corazón entero en la magnificencia, en el himno eterno y delicado de una esperanza.
Ernesto cárdenas.